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Abogados Latinoamérica, Noticias legales Editado por Raymond Orta Martinez

Calamandrei y el Día del Juez en Venezuela

diciembre 11, 2025

Calamandrei y el Día del Juez en Venezuela

El Día del Juez ofrece una oportunidad propicia para reflexionar sobre la trascendencia de la función jurisdiccional y sobre el papel que desempeñan quienes, desde su estrado, encarnan diariamente la responsabilidad de administrar justicia. En un país donde el sistema judicial sostiene los pilares del orden social, la labor del juez exige una combinación singular de técnica, integridad y sensibilidad humana. En esa línea, las ideas expuestas por Piero Calamandrei en su célebre obra El elogio de los jueces escrito por un abogado permiten comprender con notable claridad la esencia profunda del acto de juzgar y la relevancia ética que recae sobre cada magistrado.

Calamandrei recuerda que la justicia no es una maquinaria fría que produce decisiones a partir de automatismos lógicos. Por el contrario, es una actividad humana en la que convergen razón, experiencia y conciencia moral. Si bien las normas orientan el razonamiento jurídico, la realidad de los litigios demuestra que la sentencia rara vez se construye únicamente desde un silogismo perfecto. Frecuentemente, es la intuición de justicia —producto de la sensibilidad y de la comprensión del caso concreto— la que guía al juez, y solo después la lógica jurídica reconstruye, mediante la motivación, el camino que conduce a la decisión. Esta dinámica revela que el juez no es un simple intérprete de textos legales, sino un garante de la equidad y la dignidad humana.

El autor italiano también subraya la importancia del respeto mutuo entre abogados y jueces, una premisa esencial para mantener la confianza en el sistema. La urbanidad forense no es un mero formalismo; constituye una herramienta de trabajo que favorece la claridad, la serenidad y la eficacia del proceso. La responsabilidad del juez exige, además, comprender que cada audiencia es para el abogado un examen, y que la actitud del magistrado —su apertura, su paciencia y su capacidad para escuchar— incide directamente en la calidad del debate y, por ende, en la legitimidad de la decisión final. La cortesía judicial no debilita la autoridad; por el contrario, la fortalece, porque proyecta imparcialidad, equilibrio y dominio emocional.

Otro aporte central de Calamandrei es su reivindicación del valor de los hechos en el proceso. La justicia se construye a partir de la verdad probada, no únicamente de abstracciones doctrinales. Un juez que estudia diligentemente los expedientes, que interroga con atención, que se interesa por los detalles fácticos y que comprende la psicología de los testigos ejerce un rol indispensable en la búsqueda de la verdad. La técnica jurídica es imprescindible, pero sin un examen riguroso de los hechos pierde su capacidad de resolver los conflictos reales que afectan a las personas.

El magistrado también enfrenta presiones de diversa naturaleza: sociales, institucionales, políticas o incluso derivadas de su propio deseo de perfección profesional. Calamandrei advierte sobre el riesgo de que la motivación de una sentencia se convierta en un ejercicio literario orientado al lucimiento personal o en una herramienta para blindar decisiones de cara a eventuales recursos. La verdadera lealtad judicial se manifiesta en motivaciones sinceras, prudentes y orientadas al interés superior de la justicia, no al interés del juzgador. Cuando la sentencia nace de la rectitud moral, el estilo encuentra su justa medida.

En el contexto venezolano, estas reflexiones cobran especial relevancia. El juez está llamado a ser la figura que garantiza la vigencia de los derechos fundamentales, la protección de los más vulnerables y la estabilidad de las relaciones jurídicas. En un clima donde las tensiones sociales y la complejidad normativa demandan mayor claridad y convicción institucional, la independencia, la probidad y la vocación de servicio del juez constituyen el eje sobre el cual descansa la confianza ciudadana en el sistema de justicia.

El Día del Juez no es solo una fecha conmemorativa. Es una ocasión para destacar que, detrás de cada sentencia, existe una persona sometida al peso de decisiones que pueden transformar vidas; para reconocer la labor silenciosa de quienes estudian expedientes hasta la madrugada, asumen la responsabilidad de resolver conflictos humanos y procuran, con honestidad y prudencia, mantener viva la promesa constitucional de justicia. Los jueces venezolanos, como recuerda Calamandrei, llevan sobre sus hombros una tarea que no es únicamente institucional, sino profundamente humana.

Por ello, este homenaje es también un llamado. Un llamado a preservar la dignidad del cargo, a fortalecer la ética judicial, a cultivar la independencia interior y a recordar que toda sentencia es un acto de responsabilidad moral hacia la sociedad. En este día, celebramos a quienes dedican su vida a juzgar con equilibrio, rectitud y sensibilidad; a quienes entienden que la justicia no es solo un mandato legal, sino un compromiso con la verdad y con la humanidad de cada persona que acude al tribunal en busca de protección.

Que este Día del Juez reafirme el valor de su función y renueve el propósito de ejercerla con excelencia, lealtad y sentido de trascendencia.

Si queremos un mejor poder judicial debemos ser tanto mejores abogados como mejores personas.

Raymond Orta Martínez y Candy Herrera De Orta

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